Todo empezó con los Temblors

Si hay un juguete que me ha obsesionado (sí, obsesionado) es este. Nunca desee un peluche tanto como los Temblors, incluso maquiné un plan, sin fortuna, para conseguir el de un amigo. Cuando empecé con todo esto del coleccionismo retro mi prioridad fue conseguirlos a ellos. Porque nunca me los regalaron, porque a cada día que pasaba aumentaban su valor y porque solo entonces podría pasar página.

Una vez tuve el primero en mis manos, superada la fase de la nostalgia, me fascinó como juguete: el diseño del monstruo, el detalle del modelado en la cara y, por supuesto, el mecanismo que le hace temblar y gritar. Los Temblors son únicos y encima son españoles, de Valencia para ser más precisos.

Pero como todo buen juguete, este también tiene su historia.

Cuenta la leyenda (o el reverso de la caja) que los Temblors son unos monstruos (imaginarios) que viven encadenados esperando que alguien sueñe con ellos para así liberarse. Una vez crucen del mundo de los sueños hasta el nuestro, nos defenderán de pesadillas e incluso nos harán ganar popularidad entre nuestros congéneres (¡¡!!). Pero todo monstruo tiene una debilidad, y es que los pobres Temblors sufren de ansiedad post-traumática la cual les causará tembleques y ataques de pánico.

¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Con menos, Pixar hace una película.

Antes de seguir voy a sacar al elefante de la habitación. Que los Temblors son una inspiración directa del juguete americano My Pet Monster es algo de todos sabido. Las similitudes entre ambos son más que evidentes, sobretodo en el diseño del monstruo encadenado. Pero como ya destaqué en posts anteriores, Juguetes VIR no solo adaptaba el juguete en cuestión, sino que le añadía un valor que el americano no tenía. En el caso de los Temblors no solo era el mecanismo de tembleque y ruidos sino que, al contrario que My Pet Monster, los monstruos patrios constaban de tres modelos diferentes: el azul con pelo rosa y cara de cocodrilo; el rojo de pelo verde con nariz de perrete de dibujos animados; y, mi favorito, el verde de pelo amarillo y cara de goblin guasón.

Los Temblors eran unos peluches de unos 40 cm aprox. que contenían una cremallera en su parte inferior con un mecanismo (que funciona con 2 pilas normales) que al activar el botón hacía que el peluche temblara y emitiera ruidos. Cada peluche tenía los brazos elásticos, los cuales se podían estirar y luego volvían a su lugar, y unos grilletes de plástico que les ataban de manos.

En 1990 se comercializaron dos variantes de los tres Temblors. Una versión grande con cara, manos y pies de goma (esculpidas en yeso y cera) y otra más económica de tamaño reducido con pies tipo osito de peluche. Desconozco el porqué de ello, ya que ambos conservaban su leit motiv: el mecanismo de tembleque.

Recientemente hablé con Peluches Cel (antigua Juguetes VIR) acerca de los Temblors. Amablemente me explicaron que hubieron modelos más atrevidos que se descartaron, pero por desgracia todo el material fue pasto de las llamas ya que en el 2004 sufrieron un incendio que acabó con todo el archivo histórico. Es una lástima no poder ver nunca esos modelos.

Y es que Juguetes VIR eran unos revolucionarios en esto de los peluches con mecanismos, y sino que se lo digan a Chip, el osito parlanchín. Como reza el anuncio, el oso que es capaz de conversar tanto rato como quieras sin que la conversa se haga monótona (sic). Otro ejemplo de peluches habladores es su Alf, del que hablé aquí.También pudimos disfrutar de los Macrobios, los colegas de los Temblors. Según la historia canónica, los Macrobios son unas criaturas que pudieron escapar de su celda gracias a los Temblors. Siguiendo a sus salvadores hasta nuestro mundo y desde entonces les deben lealtad en su cruzada contra las fuerzas del mal. Gracias a sus «poderes afectivos» pueden recargarse para seguir luchando.

Al igual que los Temblors, temblaban y emitían ruidos de casa encantada, su única diferencia era que los Macrobios tenían forma de bola. Había dos modelos (muy difíciles de conseguir en la actualidad): un murciélago y una araña.

Para rematar la jugada, tanto los Temblors como los Macrobios adjuntaban en el dorso de su caja una careta recortable. Si eso no es aprovechamiento que baje el Capitán Planeta y me lo diga.

Como ya dije antes, hablé recientemente con Peluches Cel, y pese al chasco que me llevé al no poder ver nada de la preproducción del juguete, sí que me llevé una alegría al saber que tienen intención de resucitar los Temblors. No veo la hora que eso suceda ya que es un juguete que ha generado un culto enorme, y no solo en España. En Estados Unidos, por ejemplo, los coleccionistas de My Pet Monster buscan a los Temblors como si fueran el Santo Grial. Muchos americanos piensan que eran un juguete mejicano, pero no, los Temblors fueron unos juguetes hechos en Valencia por una de las mejores empresas jugueteras de España.

Y es que a Juguetes VIR le debemos mucho los coleccionistas, los monster kids y los niños de los 80. Desde mi humilde blog espero haberles rendido el homenaje que merecen.

2 Comments
  • Javi
    Posted at 21:51h, 12 abril Responder

    Mi hermana tenía el que sale a la izquierda en la primera foto. Recuerdo que de pequeño no me gustaba mucho…

  • Javider Fdez López
    Posted at 08:49h, 18 abril Responder

    Mi hermano tiene aun el Verde

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